¡Querida Hermana!
A todas mis hermanas que atestiguan “la ilaha ila Allah Muhammed rasulu Allah”, y a quienes sin hacerlo, leen esta carta, te pido un momento de tu valioso tiempo, y un hueco en tu corazón donde mi mensaje pueda hallar descanso. Te quiero proteger, lo hago siempre con mi duáa y hoy he pensado en trasmitírtelo por aquí.
Algunas personas se han quedado al descubierto, quieren quitarte ese vestido de honor y honestidad con el que Allah nos ha cubierto, saben muy bien lo valiosas que somos para nuestra Ummah y han elegido nuestro camino para atacarla, ¡no te subestimes! Lo hacen de diversas formas. A veces se hacen pasar por nuestros defensores y luchadores por nuestros derechos, nos quieren hacer creer que las leyes de nuestro Creador nos infravaloran y nos maltratan, y su intención en el fondo es quitarnos esta corona que llevamos puesta, sí sí, ese hijab que menosprecias y consideras un trozo de tela sin más, ellos saben que esa es la muralla de esta Ummah, que si logran que ese "pañuelo" desaparezca, habrían acabado con toda una civilización, ellos saben muy bien lo que hacen y estudian cada paso antes de darlo.
Dime tú una cosa, ¿sabes por qué nos pide Allah que llevemos el hijab? Porque Allah nos demuestra con sus dones innumerables lo mucho que nos quiere y a través de sus criaturas nos hace ver su absoluto poder y sabiduría infinita, no le beneficia ni le perjudica que nosotras le adoremos, pero a nosotras sí que nos favorece seguir sus normas. Te preguntan, ¿por qué vas tan tapada? y les extraña que lo hagas, ¿por qué nadie pregunta a esas mujeres que van casi desnudas por la calle excitando los deseos de los demás? ¿quién de las dos provoca daño y mal en la sociedad? ¿y para quién quieren que enseñes tu intimidad? Se supone que el único quien tiene derecho a disfrutar de tu belleza y tú de la suya, es tu marido, es algo de sentido común, ¿para quién se arreglan tanto las que van por la calle provocando con sus cuerpos? Son víctimas de un sistema humano corrupto en todos los sentidos, cuyos resultados vivimos a diario, pero el ser humano, por soberbia, le cuesta reconocer sus errores y rectificarlos.
Han convertido la belleza física en el factor principal de valorar a la mujer, ya no importa que tenga estudios, modales o buena educación. Ahora eres la mejor si te aproximas más o coincides con su canon de belleza. Dime por favor qué prefieres: ¿ser una muñeca que unos cuantos incultos visten como les dé la gana y luego lo llaman moda y civilización, o tener el honor de que Allah sea quien te escoja tu vestimenta? Sé que a veces te sientes atacada, criticada, señalada por los dedos como un ser inferior y una víctima, lo sé, pero, ¿hasta cuándo vas a seguir así? ¿no crees que ya ha llegado el momento de romper el silencio y gritarle a todo el mundo que no necesitas sus congresos para liberarte sino que te escuchen expresando la paz y tranquilidad interior que sientes? ¿no crees que ya es hora de pasar de la defensa a la actuación? Si otras no sienten vergüenza de exhibir con sus cuerpos, provocar con su belleza y enseñar sus intimidades, ¿por qué la vamos a sentir nosotras llevando el vestido más noble y prestigioso del planeta? No lo es porque sea de un modelista famoso o de una marca especial, no no, es un vestido de la temporada año 8 de la Hégira, o sea, hace 1424 años, ¡pero quien lo diseñó fue el que diseñó este enorme universo! ¡Fue Allah! ¿te puedes imaginar ese honor? ¿te has parado a pensarlo alguna vez antes de ponerte tu hijab? La gente se enorgullece de llevar su ropa del modelista fulanito porque fulanito sea quien diseñó el traje de otro fulanito famoso, y tú ¿no sientes el honor de llevar un vestido hecho por el diseñador de la naturaleza?
Nos cuenta nuestra madre Aisha, que en Medina, cuando se reveló la aleya del hijab, las mujeres enseguida y sin discutirlo, cada una de ellas se buscó un trozo de tela para cubrirse y aplicar las órdenes de Allah. Algunas tuvieron que cortar de sus vestidos porque no disponían de tela y no podían esperarse para cuando se la comprasen.
¿Sabes por qué? Porque sentían ese honor y lo vieron como una ganancia y no una pérdida, cuando Allah nos prohíbe algo, es para nuestro beneficio, no perdemos nada sino todo lo contrario, ganamos mucho. Si otras no se avergüenzan de vender su dignidad y sus virtudes, ¿por qué te avergüenzas tú de decir en público que eres musulmana y que te sometes?, sí sí, que eres sumisa a Allah, ¿por qué no lo gritas si otros gritan las tergiversaciones y aberraciones que cometen?
¡Querida Hermana!
He estado buscando en todos los sistemas, leyes, religiones e ideologías, y no he encontrado nada mejor para nosotras que el islam. No existe ni existirá jamás un sistema que nos valore mejor que el que puso Allah, quien nos creó y sabe de nosotras hasta lo invisible, teniendo en cuenta tu naturaleza tanto física como psicológica.
El islam nos considera un ser humano, una persona, creada por Allah, con los mismos derechos y obligaciones que el hombre, tanto en recompensa como en castigo, en esta vida y en la otra. Cuando otros han dicho que la mujer es criatura del demonio, es mal necesario, es algo, es incapaz de razonar y pensar, etc.
¡Querida Hermana!
Somos la clave de nuestro desarrollo, de cambiar este mundo y devolverle su humanidad, nosotras tenemos el poder de llevar la sociedad hasta lo más alto o hundirla, sí sí, tú puedes. Sólo te pido que no rompas el equilibrio de la naturaleza y sigas las normas de las mismas puestos por Allah, lo único que te pido es que seas musulmana como se debe. No te puedes imaginar cómo me alegro al ver que cada vez hay más hermanas que deciden llevarse el hijab, eso lo veo una señal de que el mundo está recuperando su orden y su humanidad, de que el islam va creciendo y las personas cada día vuelven más hacia Allah después de haber probado otros sistemas y modos de vida, sin resultado. El islam está hecho a la medida para cada persona.
¡Querida Hermana!
¡Tú eres una flor! Pido a Allah por ti... que te proteja, te cuide, te bendiga, te ayude y te apoye. Y serás mi hermana y amiga siempre, seguiré pidiendo a Allah por ti. Y nunca me cansaré de aconsejarte y llamarte a reflexionar y pensar, mantendré las esperanzas de verte algún día de las creyentes, sumisas a Allah, obedientes a sus normas, disfrutando de su compañía y reflejando la verdadera felicidad en tu cara.
En Allah me encomiendo y todas las alabanzas sean para Él. Salam 'Aleikum.