Estos incluyen el derecho a disfrutar el bien y prohibir el mal, tomar parte en las prestaciones sociales y servicios, trabajar, aprender un arte o una profesión, realizar deberes sociales y religiosos como la peregrinación a La Mecca (Hajj) y participar de otras reuniones políticas y religiosas. Las mujeres estábamos anteriormente totalmente privadas de estos derechos, solamente los disfrutaban algunas selectas mujeres de familias de gobernantes o reyes.
El Islam nos coloca a las mujeres en igualdad a los hombres y nos proporciona todos los derechos sociales y etapas, siempre que no cree ningún trastorno en nuestras responsabilidades especiales y naturales y nuestro compromiso social sea hacia a nuestro cónyuge y a nuestros hijos y no al vacío del arte de ser mujer.
DERECHOS SOCIALES
DERECHOS JURÍDICOS
El Islam nos ha dado a las mujeres uno de los derechos sociales más importantes de la humanidad, los derechos jurídicos. Estos incluyen el derecho de presentar una denuncia o queja y de dirigirse a los centros jurídicos incluso en contra de nuestro padre o nuestro cónyuge, de tomar parte en un procedimiento de la Corte, podemos solicitar la ejecución de un veredicto como represalias (qissas), el castigo o liquidación financiera. Y también podemos actuar como testigo.
En cuanto a estos derechos, no hay diferencia entre hombres y mujeres en el Islam. Garantizar estos derechos a las mujeres y considerarnos iguales a los hombres es una revolución en la historia de nuestros derechos.
DERECHO DE FAMILIA
En el Islam, las mujeres disfrutamos del derecho de elegir a nuestro cónyuge. Esto demuestra nuestra personalidad independiente, la cual ha sido privada a lo largo de la historia. Esta determinación y libertad afirma a las familias y a la familia dentro de la sociedad.
Basándonos en nuestros derechos islámicos, las mujeres podemos rechazar a quienquiera que consideremos descalificado para contraer matrimonio. Nadie debe imponernos con quien contraer matrimonio. Según el Islam, es inválido un matrimonio en el que la mujer no esté satisfecha. Una excepción a este caso es cuando las niñas siendo vírgenes contraen matrimonio por primera vez. La satisfacción de su padre, en la medida de que no cause ninguna pérdida para ella, es una condición. Esto es similar aun "poder de veto" para el padre. Él puede usar este poder para rechazar a un posible yerno si los intereses de su hija pueden ser usurpados.
Antes del advenimiento del Islam, el padre tenía el derecho de elegir el marido para su hija. Él era quien decidía acerca del matrimonio de su hija y luego ella no tenía derecho a oponerse. A veces dos hombres intercambiaban a sus hijas a fin de contraer matrimonio con las mismas. Esto se conoce como shighar (exilio), este tipo de matrimonio fue anulado por el Islam y posteriormente considerado prohibido.
El Profeta Muhammad (saws), es el mejor modelo para la observancia de la libertad de la cual gozaba su propia hija. El caso del Ali Ibn Abi Talib es famoso, ya que pidió la mano de Fátima az-Zahra en matrimonio y el Profeta Muhammad (saws) le solicitó permiso a ella.
Algunos creen que la interferencia del padre en el matrimonio de su hija virgen era en contra de su independencia y esto es lo que se le critica al Islam. Sin embargo, el permiso del padre en este sentido no es una razón para que las mujeres no crezcamos o seamos dependientes, de lo contrario el Islam no nos permitiría disfrutar de nuestro derecho a poseer o a administrar bienes o no darnos nuestra independencia cuando no fuésemos vírgenes. La intervención relativa y limitada del padre en el caso de una hija virgen está permitida con el motivo de apoyar la inexperiencia de las niñas en el matrimonio. Ellos protegen a sus hijas de un posible matrimonio fallido y las guían lejos de los hombres incompetentes.
DERECHO DE HERENCIA
La herencia también es una parte del derecho de propiedad de la mujer y en la mayoría de las civilizaciones, especialmente durante el advenimiento del Islam las mujeres eran privadas de este derecho. Y nadie se atrevía a mencionar esta cuestión. Ésta costumbre prevaleció incluso hasta siglos después. Por ejemplo, en Escandinavia y en algunos países de Europa, las mujeres no podían gozar del derecho de herencia antes de las Cruzadas y de la influencia del Islam en Europa.
El Islam derrocó esta costumbre y exigió el derecho de la mujer a heredar el establecimiento de una cuota que en la mayoría de los casos, era alrededor de la mitad de la del hombre. Hay una filosofía detrás de estas diferencias en la cuantía de la herencia, la mitad de la herencia del hombre se gasta en nafaqah (conservación y mantenimiento) y para cubrir los gastos de la mujer, y por lo tanto seria devuelto a ella.
Para demostrar este derecho, el Sagrado Qur'an nos ordena "A los hombres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho, es una parte prescrita por Dios." (Qur'an 4:7). En ésta aleya el Sagrado Corán considera a ambos, hombre y mujer, iguales para que disfruten del derecho de herencia y por lo tanto pone de manifiesto nuestra independencia. Este derecho se consideró cuando, en la sociedad Árabe de la Jahiliyyah, las mujeres tampoco disfrutábamos de este derecho ni del derecho de propiedad.
Derecho de Voto
Catorce siglos atrás, cuando las mujeres no eramos consideradas seres humanos, y las niñas bebés eramos consideradas una desgracia, el Islam declaró nuestra independencia y nuestra responsabilidad política. Con el Islam, pudimos acceder a transitar nuestro propio sendero y determinar nuestro propio destino. Se nos permitió jurar lealtad al Profeta Muhammad (saws), para determinar el liderazgo en el país y en la sociedad política.
Biy'ah (lealtad) en el Islam es una manifestación de los derechos individuales de elegir un líder. Allah (swt) dice en el Sagrado Qur'an: "¡Oh Profeta! Cuando las creyentes vengan a ti a prestarte juramento de fidelidad, de que no asociarán nada a Allah, que no robarán, que no fornicarán, que no matarán a sus hijos, que no dirán calumnia forjada entre sus manos y pies, que no te desobedecerán en lo que se juzgue razonable, acepta su juramento y pide a Allah que las perdone. Allah es indulgente, misericordioso." (Qur'an 60:12)
¿SABES POR QUÉ ALLAH TE PIDE QUE LLEVES EL HIJAB?
¡Querida Hermana!
A todas mis hermanas que atestiguan “la ilaha ila Allah Muhammed rasulu Allah”, y a quienes sin hacerlo, leen esta carta, te pido un momento de tu valioso tiempo, y un hueco en tu corazón donde mi mensaje pueda hallar descanso. Te quiero proteger, lo hago siempre con mi duáa y hoy he pensado en trasmitírtelo por aquí.
Algunas personas se han quedado al descubierto, quieren quitarte ese vestido de honor y honestidad con el que Allah nos ha cubierto, saben muy bien lo valiosas que somos para nuestra Ummah y han elegido nuestro camino para atacarla, ¡no te subestimes! Lo hacen de diversas formas. A veces se hacen pasar por nuestros defensores y luchadores por nuestros derechos, nos quieren hacer creer que las leyes de nuestro Creador nos infravaloran y nos maltratan, y su intención en el fondo es quitarnos esta corona que llevamos puesta, sí sí, ese hijab que menosprecias y consideras un trozo de tela sin más, ellos saben que esa es la muralla de esta Ummah, que si logran que ese "pañuelo" desaparezca, habrían acabado con toda una civilización, ellos saben muy bien lo que hacen y estudian cada paso antes de darlo.
Dime tú una cosa, ¿sabes por qué nos pide Allah que llevemos el hijab? Porque Allah nos demuestra con sus dones innumerables lo mucho que nos quiere y a través de sus criaturas nos hace ver su absoluto poder y sabiduría infinita, no le beneficia ni le perjudica que nosotras le adoremos, pero a nosotras sí que nos favorece seguir sus normas. Te preguntan, ¿por qué vas tan tapada? y les extraña que lo hagas, ¿por qué nadie pregunta a esas mujeres que van casi desnudas por la calle excitando los deseos de los demás? ¿quién de las dos provoca daño y mal en la sociedad? ¿y para quién quieren que enseñes tu intimidad? Se supone que el único quien tiene derecho a disfrutar de tu belleza y tú de la suya, es tu marido, es algo de sentido común, ¿para quién se arreglan tanto las que van por la calle provocando con sus cuerpos? Son víctimas de un sistema humano corrupto en todos los sentidos, cuyos resultados vivimos a diario, pero el ser humano, por soberbia, le cuesta reconocer sus errores y rectificarlos.
Han convertido la belleza física en el factor principal de valorar a la mujer, ya no importa que tenga estudios, modales o buena educación. Ahora eres la mejor si te aproximas más o coincides con su canon de belleza. Dime por favor qué prefieres: ¿ser una muñeca que unos cuantos incultos visten como les dé la gana y luego lo llaman moda y civilización, o tener el honor de que Allah sea quien te escoja tu vestimenta? Sé que a veces te sientes atacada, criticada, señalada por los dedos como un ser inferior y una víctima, lo sé, pero, ¿hasta cuándo vas a seguir así? ¿no crees que ya ha llegado el momento de romper el silencio y gritarle a todo el mundo que no necesitas sus congresos para liberarte sino que te escuchen expresando la paz y tranquilidad interior que sientes? ¿no crees que ya es hora de pasar de la defensa a la actuación? Si otras no sienten vergüenza de exhibir con sus cuerpos, provocar con su belleza y enseñar sus intimidades, ¿por qué la vamos a sentir nosotras llevando el vestido más noble y prestigioso del planeta? No lo es porque sea de un modelista famoso o de una marca especial, no no, es un vestido de la temporada año 8 de la Hégira, o sea, hace 1424 años, ¡pero quien lo diseñó fue el que diseñó este enorme universo! ¡Fue Allah! ¿te puedes imaginar ese honor? ¿te has parado a pensarlo alguna vez antes de ponerte tu hijab? La gente se enorgullece de llevar su ropa del modelista fulanito porque fulanito sea quien diseñó el traje de otro fulanito famoso, y tú ¿no sientes el honor de llevar un vestido hecho por el diseñador de la naturaleza?
NO TE PEDÍ QUE ME LIBERASES
Yo no te pedí que me liberases, no quiero ser como tú. ¿No te has parado a pensar que soy musulmana porque el Islam me respeta? ¿No crees que hay cosas peores en el mundo que llevar un hijab y ser musulmana? Yo creo que es peor el hambre en el mundo o el sionismo asesinando a mis hermanos palestinos. Peor es que tú vayas enseñando tu cuerpo, no tienes dignidad ni te respetas a ti misma, ¿No entiendes que no quiero ser como tú? No quiero ser una mujer de una noche para un hombre, quiero ser la mujer que un hombre quiera tener a su lado todas las noches de su vida.
No quiero llegar borracha a las 6 de la mañana, quiero que mi marido me despierte a las 6 de la mañana para rezar el Fajr juntos. No quiero ser una vergüenza para mi familia y mis seres queridos, quiero ser un orgullo para ellos.
No entiendes que yo elegí mí camino, yo decidí ser quien soy y para mi la libertad es que me quieran por mi interior, que me respeten por mi inteligencia. La libertad que me da el Islam no me la das tú. Tú sólo ensucias la imagen de la mujer, de cualquier mujer, sin importar el credo.
Yo también soy revolucionaria pero para cambiar el mundo no hace falta desnudarse ni insultar las creencias de los demás.
Yo soy musulmana y moriré siéndolo, inchAllah.
Samiha Ibrahimi
EL CUERPO FEMENINO COMO BIEN DE CONSUMO
[...] en la cultura capitalista de consumo del siglo veintiuno, con su cosificación y conversión del cuerpo femenino en bien de consumo, el hijab es una herramienta de resistencia que les devuelve el poder a las mujeres sobre sus propios cuerpos.
Katherine Bullock
LA VERDADERA POSICIÓN DE LAS MUJERES MUSULMANAS
Cuando ella es una hija, ella abre una puerta del Paraíso para su padre. Cuando ella es una esposa, ella completa la mitad del Din de su esposo. Cuando ella es una madre, el Paraíso se encuentra bajo sus pies. Si todo el mundo supiera cuál es la verdadera posición de las mujeres musulmanas en el Islam, investigarían más de cerca y de manera objetiva sobre las mujeres y el Islam.
HIJAB ES CIVILIZACIÓN
Cuando se le preguntó acerca de su hijab por los periodistas y cómo no era proporcional a su nivel de inteligencia y educación, ella respondió:
El hombre, al principio de los tiempos, andaba casi desnudo y fue a medida que su intelecto iba evolucionando, cuando comenzó a usar ropa. Lo que hoy en día soy y lo que estoy usando representa el más alto nivel de pensamiento y de civilización que el hombre ha logrado, y no es regresivo. Es la eliminación de la ropa, una vez más, lo regresivo y que nos remonta a tiempos antiguos.
Tawakkul Karman
Premio Nobel de la Paz 2011
DEVELANDO EL MISTERIO DEL HIJAB
En una sociedad que sin ninguna vergüenza expone el cuerpo y la intimidad de una mujer públicamente, donde la desnudez de algún modo simboliza la expresión de la liberación femenina, y donde los hombres llevan a cabo sus más depravados deseos sin ningún límite, cuesta poco entender por qué muchas mujeres musulmanas deciden llevar el hijab.
Sin embargo, las generalizaciones sobre el Islam y los musulmanes que llenan los medios de comunicación y la mente de muchas personas hoy en día, estigmatiza injustamente a la mujer musulmana que se cubre considerándolas oprimidas o fanáticas y fundamentalistas. Estas consideraciones están gravemente erradas y son totalmente imprecisas. No sólo se mal interpreta el fuerte sentimiento de estas mujeres hacia el hijab, sino que también se desconoce el coraje y la identidad que les brinda.
Dentro de los prejuicios más comunes, se cree que la mujer musulmana que lleva hijab está forzada a hacerlo. Nada puede estar más lejos de la verdad. Ciertamente la decisión final de llevar hijab no se alcanza tan fácilmente y normalmente lleva días de meditación, de temor a consecuencias y reacciones adversas y finalmente un gran coraje al momento de decidir. Llevar hijab es una decisión personal e independiente que surge de apreciar la sabiduría que subyace en la orden de Allah y del deseo sincero de complacerlo.
"Yo creo que Allah está complacido conmigo por llevar el hijab, si no, no lo llevaría. Creo que a un nivel más profundo hay algo hermoso y dignificante. Sorprendentemente, el hijab ha traído dimensiones de belleza y de alegría a mi vida". Mohja Kahf, asistente de cátedra en la Universidad de Arkansas, USA.
"Para mí, el hijab es un regalo de Allah. Me da la oportunidad de acercarme a Allah y también me permite identificarme y ser reconocida como musulmana". Fariha Khan, 18, Meryland, USA.
A pesar de esto, con el reconocimiento se aviene una gran responsabilidad tanto o más visible aún: ellas son representantes del Islam y de los musulmanes. A cualquier lado que van, tanto musulmanes como no musulmanes las reconocen como seguidoras del Islam.
Pero la responsabilidad más grande es entender que el hijab es mucho más que un simple velo o pañuelo, ya que lo que realmente importa es la modestia y el decoro interior. El sistema de moral interior le da significado al velo externo. La moral de la mujer musulmana se ve en sus actos, en el modo de vestirse, de hablar, etc. Sólo cuando la modestia interna se manifieste a través del hijab, las hermanas podrán representar a los musulmanes de acuerdo con el hermoso ejemplo del Profeta Muhammad (con él sea la paz) y de sus virtuosos compañeros.
"Por sí solo, en algún punto, el hijab es solamente un pedazo de tela. No creo que deba tomarse como signo exclusivo de la moral de una mujer o de su fe. Es todo el contexto que la rodea, su comportamiento, su moral, lo que le da más significado al hijab", Mohja Kahf.
Saba M. Baig, de 21 años, recientemente se graduó de la Universidad de Rutgers en New Jersey, USA. Saba tenía 17 años cuando comenzó a usar el hijab seriamente y aún siente que está aprendiendo el significado del hijab interior. "Mi mayor descubrimiento fue que el hijab no se trataba de simplemente ponerme un pañuelo en la cabeza, sino más bien un velo en mi corazón", dijo Baig. "El hijab es mucho más que cubrirse el pelo, eso es la parte más simple. Tiene mucho que ver con la modestia y la forma en que uno se presenta".
"En esta vida, no podría pensar en algo mejor que ser musulmana, y el hijab es un signo que me lo recuerda permanentemente. El hijab es muy importante y significa todo para mí cuando lo llevo puesto". Mohja Khan.
"Desafortunadamente también tiene su lado negativo: te discriminan y te tratan como si estuvieras oprimida
La gente no entiende que llevo mi hijab por Allah y porque quiero llevarlo", dijo Imaan, quien recientemente abrazó el Islam en Australia.
A pesar de todo, la sociedad en general es lo que define la imagen del hijab. "Para muchas de nosotras en Estados Unidos, una sociedad en donde se impone la desnudez de la mujer, ponerse el hijab ha sido una experiencia liberadora. Para nosotras, el hijab significa no conformarnos con un modo de pensamiento injusto", concluyó Mohja Khan.
Para muchas mujeres, el hijab es un recuerdo permanente de que no deben diseñar sus vidas y sus cuerpos para los hombres, como muchas están acostumbradas. "Antes de comenzar a cubrirme, yo pensaba de mí misma lo que los otros pensaban de mí. Veo que eso es frecuente en muchas mujeres cuya felicidad depende de lo que los otros piensan, especialmente, de lo que piensan los hombres. Desde esa época, mi opinión de mí misma ha cambiado mucho y he adquirido más respeto. Saber que Allah me encuentra bella es lo que me hace sentir bien", dijo Baig con sus ojos llenos de emoción.
Más aún, vestirse modestamente y llevar hijab son medidas de precaución para evitar que se corrompa la sociedad. Contrariamente a lo que se cree, esto no se limita sólo a la mujer. Antes de la aleya que dice que el hombre debe bajar su mirada, dice: "Y diles a los hombres creyentes que bajen sus miradas y que guarden sus partes privadas. Eso es más puro para ellos. Es cierto que Allah sabe perfectamente lo que hacen". (24: 30) Asimismo, el Profeta de Allah (la paz sea sobre él) dijo: "Para quienes puedan garantizar la castidad de lo que hay entre sus dos mandíbulas (la lengua) y lo que hay entre sus dos piernas (las partes privadas), les garantizo el Paraíso". (Transmitido por Sahl ibn Sa'd en Sahih Bujari)
No se usa el hijab por los hombres, para oprimir sus deseos ilícitos, sino que la mujer musulmana lleva el hijab por Allah y por ellas mismas. El Islam es una religión de moderación, de balance entre dos extremos opuestos, e consecuencia, no espera que sea sólo la mujer quien mantenga la moral de la sociedad, sino que el Islam le pide tanto al hombre como a la mujer que ambos luchen para crear una atmósfera social saludable donde los niños puedan crecer con valores y conceptos positivos, hermosos, constructivos y prácticos. A los hombres también se les exige que sean piadosos y que se conduzcan con responsabilidad en cada aspecto de sus vidas.
De hecho, en esta sociedad, no se puede negar la necesidad de que el hombre mantenga su mirada recatada. Le preguntaron al Profeta (la paz sea con él) sobre la mirada de un hombre si mira inadvertidamente a una mujer desconocida, el Profeta (la paz sea con él) contestó: "Voltea tus ojos en otra dirección" (Transmitido por yabir ibn Abdullah en Sahih Muslim) En otro de sus dichos, el Profeta (la paz sea con él) le llamó la atención a Ali por mirar a una mujer por segunda vez, le dijo: "La segunda mirada es del demonio".
El concepto del recato y el hijab es bastante abarcador en el Islam y comprende tanto al hombre como a la mujer. El objetivo principal es para mantener la estabilidad social y para obtener así la complacencia de Allah. Debido a que las mujeres musulmanas son más conservadoras en su forma de vestir, normalmente la gente las ve como estereotipos difundidos por los medios de comunicación y muchas personas que desconocen el Islam ven a las hermanas que se cubren como mujeres misteriosas y no como quienes siguen los preceptos de Allah. Esta aura de misterio no desaparecerá hasta que se explore el estilo de vida, la creencia y los pensamientos de la mujer musulmana, y francamente no se logrará hasta que no se pierda el temor de acercarse a una musulmana o a cualquier musulmán para aprender con respeto sobre su forma de pensar.