La herencia también es una parte del derecho de propiedad de la mujer y en la mayoría de las civilizaciones, especialmente durante el advenimiento del Islam las mujeres eran privadas de este derecho. Y nadie se atrevía a mencionar esta cuestión. Ésta costumbre prevaleció incluso hasta siglos después. Por ejemplo, en Escandinavia y en algunos países de Europa, las mujeres no podían gozar del derecho de herencia antes de las Cruzadas y de la influencia del Islam en Europa.
El Islam derrocó esta costumbre y exigió el derecho de la mujer a heredar el establecimiento de una cuota que en la mayoría de los casos, era alrededor de la mitad de la del hombre. Hay una filosofía detrás de estas diferencias en la cuantía de la herencia, la mitad de la herencia del hombre se gasta en nafaqah (conservación y mantenimiento) y para cubrir los gastos de la mujer, y por lo tanto seria devuelto a ella.
Para demostrar este derecho, el Sagrado Qur'an nos ordena "A los hombres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho, es una parte prescrita por Dios." (Qur'an 4:7). En ésta aleya el Sagrado Corán considera a ambos, hombre y mujer, iguales para que disfruten del derecho de herencia y por lo tanto pone de manifiesto nuestra independencia. Este derecho se consideró cuando, en la sociedad Árabe de la Jahiliyyah, las mujeres tampoco disfrutábamos de este derecho ni del derecho de propiedad.