Estos incluyen el derecho a disfrutar el bien y prohibir el mal, tomar parte en las prestaciones sociales y servicios, trabajar, aprender un arte o una profesión, realizar deberes sociales y religiosos como la peregrinación a La Mecca (Hajj) y participar de otras reuniones políticas y religiosas. Las mujeres estábamos anteriormente totalmente privadas de estos derechos, solamente los disfrutaban algunas selectas mujeres de familias de gobernantes o reyes.
El Islam nos coloca a las mujeres en igualdad a los hombres y nos proporciona todos los derechos sociales y etapas, siempre que no cree ningún trastorno en nuestras responsabilidades especiales y naturales y nuestro compromiso social sea hacia a nuestro cónyuge y a nuestros hijos y no al vacío del arte de ser mujer.